jueves, 6 de septiembre de 2012

Caruso Lombardi: "Ganarle a un equipo como Colón, con un gran presente, sería muy importante"

El DT de San Lorenzo dialogó esta mañana y no se guardó elogios para el gran momento que vive el conjunto sabalero. "Están muy confiados. Los volantes llegan mucho al área rival y los laterales pasan permanentemente al ataque. Lo observo muy bien al equipo", subrayó Ricardo Caruso Lombardi.


Analítico. Como es su costumbre, Caruso Lombardi analizó al elenco Sabalero.ANALÍTICO. COMO ES SU COSTUMBRE, CARUSO LOMBARDI ANALIZÓ AL ELENCO SABALERO.
Cada vez que Ricardo Caruso Lombardi habla deja cuestiones para analizar y también algunas frases polémicas, ya que precisamente es su sello personal. En este caso, el entrenador de San Lorenzo habló de su equipo y también del rival que tendrá enfrente el próximo sábado. “Ahora vienen cuatro partidos complicados, que nos van a marcar dónde estamos parados. Van a ser unos partidos terribles”, avisó el DT azulgrana.

Pero fiel a su costumbre, dejó un mensaje alentador para el hincha opinando del rival. “Colón juega muy bien, pero no sé si juega tan bien como corre. Moreno y Fabianesi cuando arranca te deja un surco. Gigliotti está muy bien, mejor que cuando estaba acá en San Lorenzo. Manejan muy bien la pelota y muerden, pero si sale lo que tengo pensado, los vamos a complicar”, afirmó Caruso.

Por otra parte, ya avisó que si llega a estar habilitado Ignacio Piatti para el próximo cotejo, será de la partida. “Si puede jugar, seguramente va a estar, en estos días hizo fútbol y lo noté muy bien. Es un jugador para dejarlo libre y no encomendarle nada. Un doble cinco adelantado podría ser su posición”, comentó ilusionado Caruso Lombardi con la inminente posibilidad de colocar desde el arranque al ex Gimnasia e Independiente.

La práctica de San Lorenzo de ayer por la tarde se vio revolucionada por una descompensación que sufrió el uruguayo Luis Aguiar, quien debió ser atendido por los médicos del club. El padre del volante tiene problemas de salud y ello puede haberle causado un pico de stress.

Con respecto al equipo, Caruso Lombardi probó dos alineaciones con y sin Aguiar. La primera formó con Migliore; Masuero, Alvarado, Bianchi Arce y Prósperi; Buffarini, Kalinski, Aguiar y Mirabaje; Piatti y Stracqualursi, formando un 4-4-1-1. Luego, ante la salida del uruguayo, el ex Gimnasia se ubicó como doble cinco y Julio Furch se acopló al ataque, quedando así un 4-4-2.

Tomada se manifestó satisfecho por el Confederal antimoyanista

Luego de que el Comité Central Confederal ratificara el cronograma electoral de la CGT antimoyanista, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, manifestó su satisfacción por el desarrollo del encuentro al afirmar que "la gran cantidad de gremios que participaron de las deliberaciones, preanuncian que el Congreso Normalizador donde se elegirá a nueva conducción, podrá realizarse sin ningún tipo de dificultad".




Consultado sobre si Antonio Caló (UOM) podría ser el nuevo secretario general de la central obrera, Tomada indicó que "es algo que va a decidir el movimiento obrero el 3 de octubre, ya que en definitiva los que participen del congreso son los que definirán quienes serán las autoridades de la CGT".
El titular de la cartera laboral vertió esas afirmaciones al presidir este mediodía la inauguración del Centro de Capacitación "Fray Luis Beltrán" de la seccional Vicente López de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que conduce el dirigente Antonio Cattaneo.
Del acto participaron también el titular de la UOM y candidato a secretario general de la CGT, Antonio Caló; el secretario de Eduación del municipio, Ludovico Grillo; y el subsecretario de Descentralización y Atención Ciudadana de la comuna, Nahuel Ponce, y los dirigentes metalúrgicos Juan Belén, Abel Furlán, José Ortiz y José De Paul.

Aníbal Fernández: "A Moyano no lo acompañan sus propios gremios"



El senador del Frente para la Victoria consideró que "la realidad" de la coyuntura gremial "se va a conocer el 3 de octubre" cuando el sector de Los gordos, independientes y exmoyanistas elijan un secretario general y "se junten todos los gremios de un solo lado y queden dos grupitos: uno con Moyano, y otro con ese bocón que tiene la Azul y Blanca", en referencia al gastronómico, Luis Barrionuevo.

"La realidad es que (a Moyano) no lo están acompañando los propios gremios, de eso hay que preocuparse", sostuvo Aníbal Fernández, quien también rechazó las acusaciones de Hugo Moyano, quien había señalado ayer que desde el gobierno lo espían y le pinchan los teléfonos. "Debe ser lindo para escucharlo. Ojalá podamos conseguir los casettes, nos divertiríamos como locos", sostuvo el legislador, quien añadió que le "da mucha pena ver a alguien a quien le tuve tanto cariño desdibujarse de esa manera".

"Lo que pasa en cada provincia es decisión de cada gobierno"


Cristina rechazó versiones sobre presiones del Ejecutivo a las provincias, en una teleconferencia con el mandatario de Santa Fe, Antonio Bonfatti, desde Casa de Gobierno. "Respeto profundamente a los gobernadores de mi país", afirmó la Presidenta.


La jefa del Estado, Cristina Fernández de Kirchner, le expresó hoy al gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, que "la Presidenta no manda emisarios ni correos", y le manifestó que "cuente con todo" el apoyo de su gestión, al desementir supuestas intromisiones de la Nación en esa provincia.
Cristina lo expresó durante una videoconferencia, en el marco de un acto en Casa de Gobierno de entrega de órdenes de pago a 15 municipios del interior del país.
"Quedese tranquilo, el que gobierna Santa Fe es usted y los santafesinos son parte de toda la Argentina", le expresó la Jefa de Estado a Bonfatti, quien inmediatamente agradeció el gesto y las palabras de Cristina.
"Respeto profundamente a los gobernadores de mi país. Yo a ustedes sinceramente no los veo como alguien que no tiene nada que ver conmigo, sino que los veo como mis colegas. Si algun funcionario le había dicho que habia que hacer algo en Santa Fe en nombre de la Presidenta; la Presidenta no tiene emisarios, ni correos. Usted es el gobernador de Santa Fe y usted es el que toma decisiones Parece ser que cuando llueve tambien es responsabilidad mia Lo que pasa en cada provincia es decisión de cada gobierno", señaló.
En tanto, por la mañana, la Presidenta desarrolló su actividad oficial en la residencia de Olivos donde, a las 11:00 recibió al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, acompañado por el secretario de Transporte, Alejandro Ramos.
A las 11:30 la Presidenta recibió al ministro de Economía, Hernán Lorenzino y a las 12:00 al secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, Axel Kicillof. A las 12:30, en tanto recibió a la ministra de Industria, Débora Giorgi.

SANTA FE La reforma tributaria se tratará finalmente el próximo jueves

El tema se discutirá la semana que viene con el objetivo de que sectores justicialistas que estaban en contra del dictamen que elaboraron kirchneristas y el Frente Progresista presenten un proyecto alternativo. El presidente de la Cámara Luis Rubeo dijo que el piso de la discusión en cuanto a los temas que se quieren modificar son los dictámenes que salieron de las comisiones de Comunales, Presupuesto y Asuntos Constitucionales.


Pese al acuerdo en mayoría alcanzado entre el oficialismo y algunos bloques de la oposición, finalmente la Cámara de Diputados de Santa Fe, por pedido de su presidente Luis Rubeo, decidió postergar por una semana el tratamiento en el recinto de la reforma tributaria.
 El proyecto, que entre otros puntos incluye un revalúo para el campo que va desde el 70 por ciento al 120 por ciento, restituye la unidad económica rural y grava con ingresos brutos a la industria que facture más de 80 millones al año, cuenta con el aval del Frente para la Victoria y el Frente Progresista Cívico y Social, y la oposición del Pro y de 100 por ciento Santafesino.
 La idea, expresada incluso por el propio gobernador Antonio Bonfatti este mediodía, era que sea tratado en la sesión de hoy, ya que incluso cuenta con despacho favorable de las tres comisiones: Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales y Asuntos Comunales.

CON RUMBO FIJO A LA ELECCION Viviani: "Mejor que haya un solo secretario general"


La forma que tomará el órgano de conducción de la central obrera es uno de los puntos que los gremialistas dejan en manos de la mesa chica.

El titular del gremio de taxistas, Omar Viviani, aseveró que para el sector conformado por Gordos e independientes, que en el Confederal de ayerratificaron el cronograma electoral de la CGT antimoyanista, el metalúrgico Antonio Caló "es el candidato" a secretario general de la central obrera, y se manifestó como "ni enemigo ni esclavo del Gobierno ni de nadie". Por su parte, el secretario adjunto de la UOM, Juan Belén, se mostró confiado en que ese espacio elija "una conducción que esté acorde al momento que se vive" en el país.


Por otra parte, Viviani aseguró que desde su sector "sabemos escuchar las cosas que plantea la Presidenta (Cristina Kirchner), así como también ella escucha que le planteamos nosotros", y negó que alguna vez fuera criticado por el Gobierno: "Primero, estamos todos grandes y a mí nunca me han retado. La Presidenta tiene una personalidad fuerte, importante y nosotros también", subrayó.
En tanto, Belén criticó la ausencia de algunos dirigentes en la reunión de ayer del Comité Central Confederal porque "estaban convocados todos y en el debate se pueden consensuar todos los problemas" que afectan al movimiento obrero. Aseguró que los 18 miembros que integran el consejo directivo están "en condiciones estatutarias" de cumplir el mandato dispuesto por el Ministerio de Trabajo de la Naciónö respecto de la renovación de autoridades y manifestó la necesidad de "tener la madurez suficiente como para poder reordenar el funcionamiento armónico, orgánico y estatutario de nuestra querida CGT".

La “tercera ola” y la crisis de la democracia liberal.


>Por Edgardo Mocca*
Este artículo intenta pensar la democracia en nuestro país y en la región desde la perspectiva del proceso llamado la “tercera ola” de la democracia que va desde el derrocamiento del régimen autoritario de Salazar en Portugal hasta la caída del muro de Berlín.
La década del ochenta y comienzos de la del noventa del siglo pasado fueron predominantemente observadas desde el pensamiento político como el tiempo de la redemocratización. El teórico estadounidense Samuel Huntington supo codificar esa época mundial como la “tercera ola democrática”; las dos anteriores habrían sido la de la revolución francesa y la independencia norteamericana de fines del siglo dieciocho y la que se abriera después del triunfo de los aliados en la segunda guerra mundial.
Resulta sintomático que la tercera ola exprese el cierre –sorprendentemente sincrónico- de ciclos históricos de contenido, duración, alcance histórico y ubicación geográfica diferentes, pero entre los cuales pueden establecerse significativas conexiones simbólicas. En Portugal y España  comporta la caída de regímenes autoritarios de contenido corporativo y conservador emergidos antes de la segunda guerra y plenamente inscriptos después del final del conflicto en la lógica de la guerra fría surgida entonces entre sus dos grandes ganadores: Estados Unidos y la Unión Soviética. También el régimen de los coroneles griegos, originado ya en la década del sesenta forma parte del mapa mundial de esa confrontación. La caída del muro de Berlín, la consecuente implosión del sistema de estados nucleados en el Pacto de Varsovia y el definitivo colapso del régimen soviético constituyen el final de esa contienda y la apertura de una nueva escena geopolítica, equívocamente nombrada como nuevo “orden” internacional. Por su lado, América Latina –muy particularmente el cono sur de la región- vivió en esos años el fin de las dictaduras que habían surgido de golpes militares, visiblemente alentados y coordinados por los Estados Unidos y orientados a derrotar y a destruir diversos y heterogéneos procesos de cuestionamiento al orden dependiente y de búsqueda de alternativas anticapitalistas.
La temporalidad histórica de la “tercera ola” transcurre desde la “revolución de los claveles” en abril de 1974 en Portugal a la caída de la Unión Soviética, que abarcó los últimos dos meses de 1991. Políticamente, esos años pueden ser pensados como una gran transición epocal del autoritarismo a la democracia. Las concepciones hegemónicas de la ciencia política de la época coincidieron en considerar la consolidación de las “democracias liberales” como el signo definitorio del proceso. Sin embargo, hoy puede ser repensado este itinerario mundial, con el panorama que dan los años transcurridos y a la vista de los nuevos fenómenos asociados a la crisis del capitalismo global.
 La grave crisis actual ha llevado al pensamiento económico, social y político a remontarse a la génesis del paradigma mundial que hoy está en crisis. Es un impulso intelectual muy asociado a las experiencias políticas de colapsos nacionales atravesadas en los últimos años: desde el diciembre argentino de 2001 (precedidos por un crescendo crítico que pasó por México, Rusia, el sudeste asiático y Brasil) hasta el actual impasse de la Unión Europea a la que pocos analistas asignan posibilidades de sobrevivir en sus actuales formas. Lo que está en crisis es una pauta mundial de desarrollo que no es eterna y ni siquiera acompañó toda la historia del capitalismo: tiene un claro punto de referencia histórico y está sintomáticamente enlazada con la “tercera ola democrática”. Ese paradigma mundial que ha sido llamado, sin ninguna inocencia y en procura de neutralizar su carácter político, “globalización” no es otra cosa que la “autorrevolución del capital” (la expresión es de Julio Godio) nacida justamente a mediados de la década del setenta y convertida en práctica política mundialmente hegemónica a partir de los triunfos de Thatcher en Inglaterra y Reagan en Estados Unidos. Hablamos de la crisis de la stangflation en Estados Unidos y en gran parte del mundo desarrollado, precedida por la suspensión de la conversión del dólar en oro y por el auge de la especulación financiera alrededor del precio del petróleo, posterior a la guerra de Yom Kippur en Medio Oriente. Es el final del capitalismo centrado en la producción industrial y con una fuerte intervención estatal que dominaba al mundo desarrollado a partir del New Deal lanzado por Roossevelt en los años treinta y la generalización de los llamados “estados de bienestar” en Europa, a partir de 1945. Y es el comienzo de la hegemonía económica del capital financiero –desterritorializado por naturaleza- cuyos movimientos dejan de ser controlables en plenitud por los estados nacionales. Desde el punto de vista cultural-ideológico es el mundo del neoliberalismo. El mundo del ataque a los sindicatos, la decadencia de la “sociedad salarial” y la erosión de los grandes partidos y movimientos políticos identificados con el gran sujeto social del siglo XX, la clase obrera. La desregulación de los flujos económicos mundiales, el auge del ethos individualista, el debilitamiento de los estados y la centralidad de los medios de comunicación no fueron el simple efecto de una modernización cultural ni pueden ser enteramente explicados por la revolución tecnológica comunicativa que lo acompaña y lo refuerza: es el resultado de una lucha histórica, de un combate por la hegemonía. Un combate claramente ganado por los grupos de poder más concentrados que lograron hacer de sus intereses y su cosmovisión, los intereses y la cosmovisión de grandes mayorías sociales.
¿Se está sugiriendo aquí que la reconquista de la democracia es un mero epifenómeno “superestructural” de una revolución en la “base material” de la sociedad mundial? No. Lo que se intenta decir es que un conjunto muy heterogéneo de conflictos políticos por la libertad, desarrollados a lo largo del mundo llevaron a un histórico derrumbe de los autoritarismos, pero que el tipo de régimen sobreviviente tuvo las marcas no solamente de los proyectos puestos en marcha por las rebeliones autoritarias, sino también de la naturaleza del nuevo patrón sociopolítico mundialmente hegemónico. No es éste el lugar para hacer un detallado examen de las peripecias de varios regímenes democráticos reconstituidos en esa época (desde el Portugal de los militares reformistas-anticolonialistas hasta el impulso democratizador de Alfonsín en la primera etapa de su gobierno) pero se puede establecer la hipótesis de que el balance de fuerzas en las democracias reconquistadas durante la “tercera ola” estuvo atravesado por el triunfo mundial de un paradigma y por la impotencia de los reformistas para resistir y transformar esas relaciones de fuerza. Así lo ilustra dramáticamente el reciente libro publicado por el ex senador chileno Carlos Ominami “Secretos de la Concertación”. Allí podemos encontrar un balance ponderado de los años de gobierno de centroizquierda chileno desde la caída de Pinochet; un balance que exhibe orgulloso los logros democráticos de la Concertación pero testimonia, al mismo tiempo, los límites históricos de un proceso que se fue alejando en su práctica de los sueños de sus impulsores.
En los países de nuestra región, el ethos democrático sufrió una doble extorsión. La más visible y poderosa fue la que provenía de un mundo que había cambiado sustancialmente durante los años de las dictaduras y el terrorismo de Estado, en el antes indicado sentido de la transformación capitalista a escala mundial. Pero existía una suerte de autoproscripción, por parte de muchos cuadros políticos e intelectuales que sufrieron la angustia de la derrota –que incluyó la persecución, la tortura, el exilio y la muerte- y transmutaron esa sensación en un explicable sentido de responsabilidad política para no contribuir a una nueva situación de conflicto que habilitara nuevas tragedias políticas. La palabra clave de los años ochenta fue “gobernabilidad”. Un término surgido en el interior de la derecha intelectual durante la década del sesenta (sobresale aquí también el nombre de Huntington) y que formaba parte de un sofisticado debate con la izquierda que tematizaba los problemas del capitalismo “tardío”, fue reconvertido en la típicamente latinoamericana clave de la estabilidad política y la capacidad de evitar los golpes de Estado. Las fuerzas orgánicas de una política de reformas profundas fueron neutralizadas y virtualmente paralizadas (cuando no directamente cooptadas) por un discurso que asociaba el conflicto con el peligro de una nueva situación autoritaria y el desafío a los poderes globalmente constituidos con la certidumbre de un aislamiento respecto del “mundo global”.
La doble extorsión era también la forma que adoptaba una doble derrota histórica, la de las revoluciones en América del Sur y la de los frutos de procesos revolucionarios inspirados en análogas hojas de ruta, bajo la forma de un “socialismo” burocrático, autoritario y sin atractivo político alguno. No se temía solamente por una nueva derrota. Se desconfiaba también de una eventual “victoria”, cuando la estación terminal del problemático recorrido había mostrado el más estruendoso fracaso histórico.
Hoy la cuestión  no tiene por qué reducirse a la aceptación del statu quo o la resurrección de los muertos políticos de hace veinte años. No se trata de regresar a los tiempos en que la democracia era considerada una cáscara formal e hipócrita. Lo que hoy aparece posible es interrogarse sobre la cuestión democrática. Internarse en ese decálogo hermético que reduce a la democracia a una tecnología procedimental claramente codificada. Los nuevos tiempos –los de las transformaciones en la región, los de la crisis europea y mundial- nos permiten y nos convocan a un replanteo de la cuestión democrática.
En Europa, la democracia está en una profunda crisis. Es una crisis orgánicamente ensamblada con otra crisis, la de los estados nacionales. Más allá de los sueños noventistas de una globalización política democrática –sueños que llegaron al desvarío del “estado mundial”, lo cierto es que la única sede históricamente conocida y comprobada de la soberanía popular es el estado nacional. No todos los estados nacionales –supo decir Habermas- son democracias, pero todas las democracias conocidas residen en un estado nacional. El estado nacional es la sede central de los derechos y el ámbito de la participación y la ciudadanía. La actual degradación de los estados nacionales europeos, envueltos en las redes tecnoburocráticas de la Unión, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Nacional, es, al mismo tiempo una degradación de la democracia. Pueden los españoles, italianos, griegos, portugueses y otros elegir un gobierno del signo que quieran; pero las decisiones fundamentales sobre su futuro no las tomarán esos gobiernos ni las deliberarán esencialmente sus representantes. Vendrán elaboradas desde afuera. Esa situación ha terminado por envilecer los sistemas de partido que fueron colocados como ejemplos por toda la politología de los últimos sesenta años: en Europa, derechas e izquierdas “compiten” en las elecciones para aplicar, después en el gobierno, más o menos las mismas líneas fundamentales. Los mismos electorados están sometidos al chantaje del caos para el caso de que gane una fuerza que, aún tímidamente, se atreva a cuestionar la fatalidad del continuismo.
Conviene que las fuerzas partidarias de las transformaciones populares tomen la iniciativa en materia democrática. Que no estemos a la defensiva frente a una derecha que articula discursivamente a la democracia con el respeto irrestricto por las garantías al capital, a las relaciones armoniosas con los países poderosos del mundo aún a costa de nuestros intereses y particularmente de los intereses de los sectores más débiles de nuestra sociedad. La democracia es, ante todo, el gobierno de las mayorías. Con plenitud de derechos de las minorías, pero gobierno de las mayorías. A la democracia no le hace falta el adjetivo “popular” porque es popular por etimología: significa ni más ni menos que “gobierno del pueblo”. La democracia es también un término polémico: ¿significa una suma de derechos individuales a invocar “al Estado” o “contra el Estado”, o un ámbito de construcción de identidades, de lenguajes, de experiencias plurales y al mismo tiempo comunes? ¿es la democracia un “medio” para conseguir el bienestar material de la mayor cantidad de gente posible o una experiencia de convivencia capaz de controlar y reducir las desigualdades y de crear un espacio de integración social accesible a todos?
Acaso haya llegado el momento de interrogar a esta “tercera ola” de la democratización en el país, la región y el mundo. El momento de enfrentarla cara a cara con el universo social y cultural en el que nació y se desarrolló. A deshacer la articulación históricamente constituida de la democracia con el discurso liberal de la soberanía irrestricta de los mercados para reconstruir su articulación original y ciertamente problemática con la soberanía popular. Tranquilamente se puede admitir que la soberanía popular sea un mito. En ese caso también lo son la democracia y los derechos humanos…y ¿por qué no el mercado? No hay necesidad (ni posibilidad) de “desmitificar” nuestra vida política en busca de certezas positivas acerca de lo que los conceptos “son”. Más bien, será la práctica transformadora la que pueda disputar el sentido de los mitos. Solamente desde la afirmación de la soberanía popular en el espacio nacional-estatal puede avanzarse hacia un mundo integrado, apoyado en los procesos de cooperación regional, justo, democrático y pacífico.
* Politólogo – UBA.
Fuente: revista “La tecla eñe”.