domingo, 5 de agosto de 2012

EL PAIS › DOS REFLEXIONES SOBRE LAS ACUSACIONES CONTRA EL PERIODISTA VICTOR HUGO MORALES La campaña


Jaime Roos *


Un disparate

No sé cual es el libro en cuestión, pero de todas maneras no dudo en opinar que tiene que ser algún tipo de maniobra contra Víctor Hugo, puesto que es absolutamente absurdo pensar en algún tipo de vínculo entre él y la dictadura. Los que estábamos aquí sabíamos muy bien cómo eran las cosas y quiénes estaban de este bando y quiénes del otro. Si hay algo que queda muy claro es que Víctor Hugo estuvo siempre en contra de los militares. Y que incluso eso fue motivo de una serie de problemas que se le fueron planteando en su trabajo. Acá en Uruguay somos pocos y nos conocemos. Hay que tener en cuenta que él comenzó su carrera como locutor y como relator futbolístico justamente en el comienzo de la dictadura y se hizo popular con una enorme velocidad. En esa época, los milicos estaban por todas partes. Entrabas a una escuela y había milicos, o sea, había todo tipo de idas y venidas y siempre estaban ellos. Entonces, puede ser que Víctor Hugo haya estado en alguna reunión en donde había militares. Pero hay algo que estaba muy claro, y los militares fueron los primeros en saberlo: Víctor Hugo estaba en contra de la dictadura de forma frontal. Luego se fue a la Argentina y su actitud desde Argentina siempre fue clara: a lo largo de nuestra penosa y larga dictadura de doce años él siempre estuvo ayudando a toda la gente que se refugiaba en la Argentina. Le dio manos a centenares de personas que escapaban de Uruguay, o sea que todo es un invento, y de los feos. No le encuentro otra explicación más que la de una operación mediática. Los motivos por lo que puede ser una operación mediática pueden ser varios y de todo tipo. Pero de eso prefiero no opinar. Lo que sí sé es que esto tiene una sola explicación. Esto es una operación mediática para enchastrarlo. Estamos hablando de un grande. Nadie duda de quién es Víctor Hugo. Es más que un periodista, es una institución. A veces podemos estar a favor o no. Tiene defectos y virtudes como todos nosotros. Pero nadie pone en tela de juicio quién es Víctor Hugo Morales. Tiene una reputación de una vida detrás para avalarlo. La acusación es directamente un disparate.
* Músico.
Luis Alberto Quevedo *

EL PAIS Cosa juzgada


 Por Horacio Verbitsky
La Corte Suprema de Justicia rechazó el recurso extraordinario por la bomba que el pelotón de combate montonero “Sergio Puiggrós” colocó en la sede de la policía política que, bajo conducción militar, dirigía las torturas y asesinatos en la Zona I. De ese modo quedó firme el fallo de la Cámara de Casación, que consideró prescripto el delito de estrago cometido el 2 de julio de 1976. Un fiscal y una jueza de primera instancia, un fiscal y tres jueces de Cámara, un fiscal y dos jueces de Casación, el Procurador General de la Nación y cinco jueces de la Corte Suprema, quince magistrados de distinta formación, ideología y antigüedad en la justicia, coincidieron en que no era posible la persecución penal por un hecho realizado tres décadas antes sin intervención de lo que el Procurador General llamó “un ejercicio despótico y depravado del poder gubernamental”. Como dijo el entonces camarista de casación Mariano González Palazzo, no hay elementos para sostener que los acusados tuvieran “algún tipo de dominio territorial sobre el lugar en que se perpetró el atentado o aunque más no sea, de una posición de poder político, de autoridad, o de superioridad sobre las víctimas”. Pero además, el único camarista que no consideró prescripto el hecho, Raúl Madueño, dijo que no había prueba alguna de la participación de los acusados: una imputación penal “no puede construirse sin resguardo probatorio mínimo que vincule al sujeto que se acusa con el hecho investigado. Aceptarlo constituiría una grave lesión a principios básicos de debido proceso legal”. Cuando la justicia pidió el desarchivo del expediente original constató con asombro que nunca existió, porque la dictadura mataba sin ley. Las tres Fuerzas Armadas, su Consejo Supremo y el Consejo de Guerra Especial de la Capital, la Comisaría 6ª de la Policía Federal y todos los juzgados federales de la Capital respondieron que no hubo ninguna actuación al respecto. Por eso Madueño dice que no hay “elementos de juicio que permitan fundar mínimamente una sospecha respecto de las personas que sindica la parte querellante”, entre las que me encuentro. Su propuesta fue archivar la causa.
En varias de sus recientes entrevistas, también el ex dictador Jorge Videla me involucró en aquel hecho para lo cual citó “informes de Inteligencia del Ejército”. Es otra falsedad de Videla. En marzo de 1977 la Marina y la Policía Federal ya habían secuestrado y asesinado a José María Salgado y Rodolfo Walsh, sin intervención judicial. Si algún informe de Inteligencia del Ejército me hubiera incluido, lo cual tampoco sería una prueba de verdad, me hubiera ocurrido lo mismo que a ellos. Permanecí en el país todos los días de la dictadura, sin que se iniciara una causa en mi contra. La denuncia recién fue presentada en 2004 y no es otra cosa que una represalia por mis actos como presidente del CELS, que condujeron a la nulidad de las leyes de punto final y obediencia debida, en la causa Simón, y al descuelgue de los retratos de Videla y Reynaldo Bignone del Colegio Militar, que propusimos a Néstor Kirchner. A partir de la afirmación falsa de que Walsh y yo fuimos jefe y subjefe de Inteligencia de Montoneros, con que Firmenich le pagó su indulto a Menem, es usual que nos asocien en forma indistinta, que me atribuyan a mí hechos en los que él habría participado y a Rodolfo algunos trabajos que yo escribí, como la primera historia de la guerra sucia en la ESMA, uno de los documentos críticos a la conducción o los Cuadernos de la Soberanía, que inicié luego de su muerte. Fuimos compañeros y amigos los últimos quince años de su vida, pero actuamos en sectores distintos de la misma organización.
El carácter de venganza personal es ostensible en la inclusión entre los denunciados de Laura Sofovich, quien nunca tuvo militancia política pero que fue mi esposa, de la que me había divorciado en 1971, cinco años antes del atentado y cuando ni siquiera había ingresado a Montoneros. El fallo del Tribunal Oral Federal 5 que condenó a los principales jefes de la ESMA relata que luego de torturar a Salgado los marinos lo entregaron “a miembros de la Superintendencia de Seguridad Federal y días después fue asesinado bajo una patraña orquestada por las fuerzas actuantes”, un falso tiroteo entre cadáveres y fantasmas. Agregan los jueces que la información que permitió cercar a Walsh se debió al interrogatorio bajo torturas a Salgado, quien había sido secuestrado el 12 de marzo de 1977. El 25 cayó Walsh cuando acudía a una cita con él. Además de Walsh y Salgado, otras personas incluidas en el libelo acusatorio estuvieron detenidas-desaparecidas en la ESMA, como Miguel Angel Lauletta y Lila Pastoriza. Si hubieran tenido participación en aquel atentado tampoco habrían salido de allí con vida. Para mayor perversidad, también fueron acusados Marcelo Kurlat, muerto en un enfrentamiento con la propia ESMA en 1976, y Norberto Habegger, detenido desaparecido en Brasil en 1978, lo cual mide la seriedad de la acusación y la negligencia judicial al no apartarlos del proceso como hicieron los jueces con Walsh y Salgado, porque habían muerto antes de que se iniciara la causa.
El modo en que desde hace ocho años se reitera la información es el módico rédito obtenido por los acusones: instalar la idea de que todos los denunciados intervinimos en el hecho y asociar cada nombre con el de Firmenich, pasando por alto las insalvables diferencias habidas entonces y después. Desde que la Corte Suprema confirmó la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad, y ante el avance de los juicios en los que ya se han pronunciado 272 condenas y 20 absoluciones, los defensores del Estado Terrorista han propiciado “la memoria completa”, una versión soft de la doctrina de los dos demonios. En editoriales y columnas el matutino La Nación alega que el gobierno nacional ha colonizado la justicia para que sólo persiga a los responsables del terror de Estado, y reclama que también se enjuicie a quienes lo resistieron, sin dar cuenta de que fueron exterminados de a miles sin juicio ni defensa y que no hay denuncias fundadas contra los sobrevivientes, como se demostró en esta causa. La equiparación que pretenden entre un aparato de poder estatal totalitario que gozó durante siete años de la suma del poder y las organizaciones partisanas que lo enfrentaron en abrumadora inferioridad de condiciones siempre fue insostenible, desde los puntos de vista político y moral. Desde ahora también carece de cualquier sustento jurídico. Eso es ya cosa juzgada.

EL PAIS › COMIENZA EL JUICIO A PEDRAZA POR EL ASESINATO DE MARIANO FERREYRA Lo que dice una bala

Mañana comienza el juicio a José Pedraza por el asesinato de Mariano Ferreyra. Además de establecer la responsabilidad penal, será una radiografía de época, en la que podrán apreciarse los efectos de la violencia institucional, el sindicalismo empresarial, la precarización del empleo, la corrupción de la justicia y el sistema judicial paralelo operado por los organismos de Inteligencia. En cambio volvió a postergarse en La Rioja el juicio por el asesinato de los curas Murias y Longueville.






 Por Horacio Verbitsky
Mañana comenzarán en la Capital las audiencias del juicio al ex presidente de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, por el asesinato del estudiante Mariano Ferreyra el 20 de octubre de 2010, cuando se retiraba de una concentración política con reclamos laborales. La bala que a sus 23 años mató al militante del Partido Obrero está cargada de múltiples sentidos, por lo que el proceso judicial constituye una precisa radiografía de época: refleja la patética parábola de un dirigente gremial que involucionó de las posiciones combativas contra dos dictaduras antinacionales al sindicalismo empresario, capaz de matar a un joven militante, muy parecido al que él fue a la misma edad, en defensa de sus negocios sucios de hoy; la precarización del empleo que en la década de 1990 privó a un gran número de trabajadores de sus derechos adquiridos, al mismo tiempo que se desguazaba la primera red ferroviaria de Latinoamérica; la violencia institucional que en vez de cuidar a quienes se organizan contra ese desmedro, protege y encubre a quienes los corren a tiros; el maelstrom judicial, donde coexisten magistrados eficientes e impecables con la corrupción sistémica que vende impunidad a buen precio, en combinación con los servicios de Inteligencia, que han desarrollado una política judicial paralela. Sería excesivo pretender que un simple proceso penal limpiara tanta podredumbre, pero al menos permitirá su amplia exposición, como prerrequisito imprescindible para transformar sus múltiples aspectos.

El reverso riojano

El martes debía comenzar en La Rioja otro proceso simbólico de una época y revelador sobre los pliegues de una institución central de la vida política del país, la Iglesia Católica, por el asesinato el 18 de julio de 1976 de sus sacerdotes Juan de Dios Murias y Gabriel Longueville. Ambos formaban parte de la pastoral popular del obispo Enrique Angelelli, quien caería dos semanas después en un falso accidente de tránsito. El Episcopado aceptó esa versión como verdad revelada, pese a que Angelelli había informado en detalle a sus colegas del hostigamiento y las amenazas que padecía. Pero la apertura del juicio volvió a suspenderse por problemas de salud del ex comisario Domingo Benito Vera, uno de los imputados junto con el ex general Luciano Menéndez y el comodoro Luis Fernando Estrella. El peritaje fue realizado por médicos del Poder Judicial riojano, pese a que el proceso es federal, lo cual permite que actúen las tramas de poder provincial que se remontan a los años del Estado Terrorista: un hermano del presidente del Tribunal Superior de Justicia riojano, Mario Pagotto, es defensor del ex comisario Vera, y un hermano de Vera es camarista provincial. El presidente del tribunal, José Camilo Quiroga Uriburu, sostuvo que “la Junta Médica dictamina que
Vera no puede asistir al comienzo del debate”, cuando en realidad el dictamen sólo dijo que “no considera oportuna la comparecencia” pública del procesado. El fiscal Carlos Gonella considera el nuevo aplazamiento una intolerable falta de respeto y lo denunciará ante la Unidad Fiscal de Derechos humanos de la Procuración General y el Consejo de la Magistratura. Este proceso, que aún no comienza, tardó 36 años, el de Mariano Ferreyra llega cuando aún no se han cumplido 22 meses de su asesinato. Esta es una forma de calibrar los cambios ocurridos en las instituciones argentinas y, en particular, en la Justicia y su relación con el poder político. Los de Murias, Longueville y Angelelli fueron crímenes cometidos y encubiertos desde el Estado Terrorista, que impidió cualquier investigación. En el de Mariano Ferreyra actuaron agentes estatales, pero a diferencia de entonces, no funcionó un aparato organizado de poder para garantizar la impunidad de los acusados. Por el contrario, a menos de 24 horas del crimen, la presidente CFK recibió en Olivos a un compañero de los atacantes que estaba dispuesto a contar lo que sabía si se garantizaba su seguridad, y lo hizo acompañar al juzgado, donde declaró con reserva de su identidad. Fue Néstor Kirchner, en las últimas horas de su vida quien anunció que el caso estaba esclarecido y que de inmediato comenzaría la detención de sus autores, tal como ocurrió.

Jueces y jueces

La investigación que llevaron adelante los fiscales Cristina Camaño y Fernando Fiszer y la jueza Susana Wilma López comenzó por identificar y procesar a los ocho autores materiales, integrantes de la patota reclutada por la Unión Ferroviaria. Luego fueron por los instigadores del crimen y así llegaron hasta el secretario general de la Unión Ferroviaria. En una tercera etapa procesaron a seis jefes de la Policía Federal que fueron partícipes necesarios del crimen, al liberar la zona para que actuaran los homicidas, no identificarlos ni detenerlos después del crimen, y anular los instrumentos tecnológicos de registro de voz e imagen útiles para determinar responsabilidades. En cambio, la paralela causa a cargo del juez Luis Osvaldo Rodríguez no avanzó del mismo modo. El juez no admitió como querellante a la madre de la víctima, dilató cuanto pudo las indagatorias y detenciones de los acusados y no mostró diligencia para investigar posibles sobornos o tráfico de influencias entre imputados, intermediarios y jueces de la Cámara Nacional de Casación Penal. Sus demoras pese a la insistencia del fiscal Sandro Abraldes, hicieron que se perdieran los mensajes de texto de los imputados, ya que la empresa telefónica sólo los conserva durante noventa días. Con las pruebas ya disponibles, Abraldes pidió la detención del vicepresidente del ferrocarril Belgrano Cargas, Angel Stafforini, quien habría puesto el dinero para comprar la libertad de Pedraza, del agente de la SI Juan José Riquelme, quien habría negociado el monto a pagar, del ex juez interino Octavio Aráoz de Lamadrid, quien hizo el contacto con la Cámara de Casación, del prosecretario de ese tribunal Luis Ameghino Escobar, quien habría adulterado el sorteo para que cayera en la sala de los jueces Eduardo Riggi, Wagner Gustavo Mitchell y Mariano González Palazzo. Los dos últimos ya renunciaron, pero el Procurador General interino Luis González Warcalde apartó de la causa al fiscal que le dio tanto impulso.
Cuando la investigación buscó detectar algún nexo entre el homicidio y el conflicto gremial que los empleados tercerizados mantenían con la empresa Ugofe y la cúpula sindical, se llegó a conocer que Pedraza y sus allegados se apoderaban de una parte de los subsidios estatales destinados a pagar salarios y cargas sociales de los trabajadores precarios, quienes por la misma tarea percibían un salario mucho menor que los contratados en planta permanente. En varias de las cooperativas truchas que los emplean, participan dirigentes del gremio o sus familiares. La tercerización fue uno de los instrumentos maestros del neoliberalismo para suprimir la protección laboral del estado de bienestar, puesto en crisis por el golpe de 1955, cuyo desmantelamiento se inició en 1976 y se llevó hasta sus últimas consecuencias en la década de 1990. Sólo se permitía la afiliación al gremio a los trabajadores de la planta permanente, con lo cual el gremio controlaba que quienes disentían con la conducción de Pedraza no accedieran a ese privilegio.

Una trayectoria

En 1967, Pedraza era un joven delegado de los trabajadores ferroportuarios, militante del Partido Socialista de los Trabajadores. En la revista partidaria Los de Abajo propuso la creación de un Frente Obrero contra “el reformismo, la conciliación, las claudicaciones de los dirigentes” y por “la liberación de los trabajadores, la revolución socialista”. En 1968, en la CGT de los Argentinos, conoció al joven escritor y periodista Rodolfo J. Walsh, de 41 años, convocado para dirigir el Semanario CGT. Ambos confluirían en el peronismo. En ese periódico, Walsh publicó por entregas su investigación ¿Quién mató a Rosendo?, donde radiografió la situación de la clase obrera: “Se echa a los más combatientes, previamente calificados de ‘comunistas’ o de peronistas revolucionarios. Se disuelven las comisiones internas, si es necesario se las compra”. Cuando los trabajadores recurren al sindicato “allí también fastidian, allí también cuestionan, allí también resultan ‘comunistas’. Patrones y dirigentes han descubierto al fin que tienen un enemigo común”. Detenido durante las dos últimas dictaduras, fundador del Grupo de los 25 que en 1979 organizó el primer paro posterior al golpe militar, Pedraza llegó a la conducción de la Unión Ferroviaria durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Cuando Carlos Menem asumió la presidencia, dos asesores de Pedraza, Julio Savón y Fernando Carlos Frediani, fueron designados administrador y subadministrador de Ferrocarriles y su tesorero, Santos Reale, quedó a cargo de los ferrocarriles metropolitanos, que fueron saqueados como paso previo a la privatización. Una mutual fantasma de viviendas ferroviarias formada por Pedraza recibió 66 espacios y locales en las principales estaciones de la red, por un alquiler promedio mensual sin indexación alguna de 15 dólares cada uno. En los mismos meses de 1989 en que decidió apoyar el plan racionalizador y privatizador del Banco Mundial, Pedraza se mudó a una casa de un millón y medio de dólares en Villa Devoto, paso previo a su desembarco en el emblemático Puerto Madero de los nuevos ricos. Paradigma del sindicalismo empresario, también recibió los 11.000 kilómetros del Belgrano Cargas. Su administración fue un vaciamiento: la AFIP detectó que para la realización de las obras que pagaba el Estado el Belgrano Cargas contrató con empresas inexistentes, como vía de fuga de fondos. También obtuvo luz verde de la mayoría automática menemista en la Corte Suprema de Justicia para controlar el gremio sin elecciones. Para ello consiguió excluir a la opositora Lista Celeste mediante un ardid estatutario. Utilizó como único medio para comunicar las condiciones del comicio un aviso en la página de Finanzas de La Nación, que como todo el mundo sabe es la lectura habitual de fin de semana en el hogar de los entonces 90.000 ferroviarios de todo el país. Ahora, sólo quedan 9.000. En proporción, hubo pocos aportes tan significativos a la desocupación. En 1996 uno de los líderes opositores, Jorge De Nápoli, fue despedido de su trabajo en el ferrocarril San Martín y citado en un bar por el jefe de custodia y operaciones de Pedraza, Rubén Norberto Carrizo, quien le dio a elegir entre aceptar plata para desistir o vérsela “con los pesados”. La disyuntiva fue reiterada por los propios pesados: el mayor Osvaldo Zacarías (que había participado con De Nápoli en un alzamiento carapintada) y el capitán Héctor Pedro Vergez, hoy detenido por crímenes de lesa humanidad. Ambos se presentaron en el galpón de la lista Celeste, cedido a De Nápoli por el automovilista Rubén Valentini, nieto, hijo y sobrino de ferroviarios. Ambos militares trabajaban entonces para la SIDE. Valentini encontró en la ventana de su casa en Pinamar un pan de una libra de trotyl cuya mecha se apagó cuando sólo faltaban dos centímetros para que llegara al detonador. En un allanamiento a la sede de la Unión Ferroviaria, la Gendarmería secuestró panes de trotyl, mechas lentas, detonadores y cintas de empaque idénticos a los que se emplearon para el fallido atentado y un plano del centro de Pinamar, del cual faltaba la parte que corresponde a la casa de Valentini. Durante el interinato presidencial del senador Eduardo Duhalde, Pedraza negoció un nuevo convenio que redujo los derechos de los pocos miles de trabajadores ferroviarios que quedaban. Acordó con las empresas América Latina Logística Central SA y América Latina Logística Mesopotámica SA el convenio 612/03 en el que se admite la Polivalencia Funcional (o cláusula del fregado y el barrido), la ampliación del período de prueba a seis meses, la asignación de las vacaciones en cualquier momento del año a voluntad del empleador y la prohibición de huelgas. Pedraza también fue procesado por administración fraudulenta del fondo de sepelios de los trabajadores ferroviarios y embargado por 50 millones de pesos, en 2006. Los aportes de los trabajadores eran derivados a una mutual supuestamente sin fines de lucro, cuyo presidente era Héctor Horacio Amigo (de Pedraza). Gracias a ese artificio, a los afiliados a la Unión Ferroviaria morirse les salía cuatro veces más caro que a sus colegas de la Asociación de Señaleros. Según la fiscal Graciela Gils Carbó el contrato celebrado entre la UF y la mutual, que a su vez subcontrató con la empresa Parcelas Argentinas la compra de espacio en cementerios privados era “una fachada para cubrir el fabuloso desvío de fondos sindicales en provecho propio de los enjuiciados”. En mayo de 2008 la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal declaró la nulidad de lo actuado y la prescripción de la causa. Firmó ese fallo Eduardo Riggi, el principal sospechado en la causa por los sobornos para excluir a Pedraza de la investigación por el crimen de Mariano Ferreyra.

Descubren depósito de drogas en Rosario e incautan siete kilos de cocaína

Ayer por la tarde, agentes antinarcóticos de la ex Drogas Peligrosas de la policía santafesina, allanaron una vivienda de barrio La Granada en Rosario, y secuestraron ladrillos de cocaína cuyo pesaje fue de cinco kilos. En otro procedimiento, se secuestraron otros dos kilos. Detuvieron a un hombre de 26 años y preventivamente a un menor de 17 años.



Ayer, a partir de las 17, agentes antinarcóticos de la ex Drogas Peligrosas de la policía santafesina, allanaron una vivienda particular ubicada sobre calle Caña de Ámbar al 1.700, de barrio La Granada, en el extremo sur de la ciudad de Rosario, y secuestraron ladrillos de cocaína cuyo pesaje final fue de cinco kilogramos junto a otro procedimiento realizado en la zona en que se secuestraron otros dos kilogramos de la misma droga, los que finalmente sumaron siete kilogramos. Detuvieron a un hombre de 26 años y preventivamente a un menor de 17 años.

Una pantalla familiar
Los pesquisas antinarcóticos de la ex Drogas Peligrosas de la policía santafesina venían investigando la existencia de un presunto depósito de cocaína usado para el aprovisionamiento permanente de puestos de venta de estupefacientes como fraccionamiento en dosis, que posteriormente eran distribuidas por narcodistribuidores que generalmente realizan la actividad en motocicleta dentro del ejido urbano de la ciudad de Rosario.

Cargado y apresado
Pero ayer por la tarde, el depósito de “merca” quedó al descubierto, cuando los policías de la ex Drogas Peligrosas le cortaron el paso a un hombre que intentó salir con dos ladrillos de cocaína, y luego en el interior se encontraron con trozos de la misma droga.

En conjunto, la cocaína secuestrada alcanzaron los siete kilogramos y fueron detenidas dos personas por el caso.

Asesinan a un joven de un tiro en la villa del barrio Centenario

Sucedió este sábado a las 16, cuando dos jóvenes fueron emboscados y baleados. Luis Manuel Carreras murió. Su amigo, Gabriel Celler, fue herido en una pierna. Homicidios UR I investiga el crimen.



Vistos. El homicidio del joven Carreras, de 20 años, fue consumado a plena luz del día y sus autores están reconocidos.VISTOS. EL HOMICIDIO DEL JOVEN CARRERAS, DE 20 AÑOS, FUE CONSUMADO A PLENA LUZ DEL DÍA Y SUS AUTORES ESTÁN RECONOCIDOS.
Juan Trento Fuente - Diario UNO de Santa Fe

Este sábado las 16, dos jóvenes que salieron de una vivienda de la denominada villa del barrio Centenario fueron emboscados por otros dos muchachos que viajaban en una motocicleta de baja cilindrada. Estos últimos cuando los vieron llevaron sus manos a la cintura, sacaron sus armas y les descerrajaron una lluvia de balas que terminó impactando a ambos caminantes en distintas partes del cuerpo.
Uno de los dos amigos fue impactado con un disparo que le ingresó por la espalda y le produjo la muerte inmediatamente, en tanto el otro fue herido en una de sus piernas y fue trasladado de urgencia hasta el hospital José María Cullen de la capital provincial, adonde quedó internado luego de ser curado.

Qué fue lo que pasó
Eran las 16, cuando todavía faltaban algunos minutos para el inicio del partido que Colón de Santa Fe disputaría con Lanús en la apertura del Torneo Inicial, cuando dos amigos salieron del interior de una vivienda ubicada en las adyacencias de la esquina que forman las calles Vera Mujica y Reconquista, ubicada a un costado de la avenida Mar Argentino, para recorrer los 500 metros para llegar al estadio Brigadier López del barrio Centenario.

Lo que vieron los testigos
Luis Manuel Carreras, de 20 años, caminaba junto a su amigo Gabriel Nicolás Celler, de 18, cuando fueron interceptados abruptamente por dos jóvenes que viajaban en una motocicleta de baja cilindrada. Éstos se llevaron sus manos a la cintura, sacaron armas de fuego y comenzaron a disparar a mansalva sobre la humanidad de las víctimas.

Varios vecinos del barrio que deambulaban por la zona se convirtieron en involuntarios testigos de una lluvia de balazos que tuvo como destinatarios ambos jóvenes amigos, que fueron alcanzados por algunos de los disparos.

El peor final de todos
Luis Manuel Carreras, de 20 años, fue impactado con un disparo en la espalda que terminó siendo fatal. En tanto, su amigo Gabriel Nicolás Celler, de 18, fue herido con un tiro en el muslo de su pierna izquierda, y fue trasladado hasta el hospital Cullen de esta ciudad.

La investigación policial
Agentes policiales del Comando Radioeléctrico, de la subcomisaría 1ª y de la División Homicidios llegaron al lugar adonde se produjo la emboscada: adyacencias de la esquina de Vera Mujica y Reconquista en la denominada villa del barrio Centenario, y dialogaron con los vecinos del barrio que vieron el suceso.

Sin detenidos
Uno de los dos agresores que viajaban en la motocicleta de baja cilindrada habría sido reconocido y es intensamente buscado por la policía en los barrios del suroeste de la ciudad de Santa Fe. Al cierre de esta edición, no hubo detenidos.

SANTA FE Murió Juan Héctor Sylvestre Begnis, ex ministro de Salud provincial

Médico, oncólogo y sanitarista, el Canchi Juan Héctor Sylvestre Begnis había nacido en Rosario el 16 de junio de 1937 y egresó de la Facultad de Medicina de la entonces Universidad Nacional del Litoral en 1963. Sus restos son velados en la cochería de Córdoba al 2900 de Rosario.
El Canchi Sylvestre Begnis fue ministro de Salud en la gestión de Obeid.

EL CANCHI SYLVESTRE BEGNIS FUE MINISTRO DE SALUD EN LA GESTIÓN DE OBEID.
A los 74 años, ayer falleció Juan Héctor Sylvestre Begnis tras padecer  una seria enfermedad, según su entorno más íntimo padecía. Los restos del médico, ex diputado nacional por Santa Fe y ex ministro de Salud de la provincia durante la gestión de Jorge Obeid, son velados a partir de las 15.30 de hoy en la cochería Caramuto, de Córdoba al 2900, en Rosario.

Médico, oncólogo y sanitarista, el Canchi Juan Héctor Sylvestre Begnis había nacido en Rosario el 16 de junio de 1937 y egresó de la Facultad de Medicina de la entonces Universidad Nacional del Litoral en 1963. A lo largo de su trayectoria, resalta una activa participación en el ámbito de la salud.


En el terreno político, ocupó cargos partidarios en la Unión Cívica Radical, participó en 1987 en la fórmula a la gobernación de Santa Fe junto a Luis Alberto Cáceres; en 2004 fue designado ministro de Salud de la provincia de Santa Fe; en el 2005 fue electo diputado nacional por el Frente para la Victoria, y en el 2007 fue precandidato a intendente de Rosario.


El 16 de julio pasado había sido declarado ciudadano destacado de Santa Fe en la Cámara de Diputados por su trayectoria en los ámbitos de la salud pública, la educación y la política santafesina. Pocos días antes había recibido la designación de Médico Sanitarista Distinguido en el Concejo Municipal de Rosario.


Era hijo de Carlos Sylvestre Begnis, destacado médico cirujano y político, que fue dos veces gobernador de Santa Fe.

ECONOMIA › OPINION Uno más




 Por Alfredo Zaiat
Venezuela es la cuarta potencia de América del Sur. Tiene una población de 30 millones de personas. En 2011, el PBI fue de 342 mil millones de dólares, que implica un Producto per cápita de 11.400 dólares, uno de los más altos de la región. En ese mismo año, el saldo comercial positivo sumó 46 mil millones de dólares, obtenido fundamentalmente por las exportaciones de petróleo. Con los recursos de la Faja del Orinoco, es el país con las mayores reservas de hidrocarburos líquidos pesados y extra pesados probadas del mundo. Durante casi seis años distintos bloqueos en los Congresos de Brasil, Uruguay y Paraguay impidieron concretar el ingreso de Venezuela al Mercosur. El último bastión de resistencia era el Senado de Paraguay. El golpe parlamentario contra el presidente de Paraguay Fernando Lugo derivó en la suspensión de los guaraníes del bloque y terminó así facilitando la incorporación de Venezuela.
El nuevo socio en el Mercosur muestra que el bloque no está agonizando, como postulan en expresión de deseo los sectores conservadores que amplifican cualquier diferencia comercial entre los socios. Por el contrario, la incorporación de Venezuela es uno de los hechos más relevantes desde la constitución de esa unión. En muchas ocasiones algunas decisiones político-económicas no adquieren en su momento la justa importancia por contaminación cortoplacista, pero el transcurso del tiempo pone en perspectiva medidas que terminan cambiando el desarrollo de los acontecimientos. Es necesario remontarse 27 años y analizar el recorrido transitado desde el abrazo de los presidentes de Argentina y Brasil, Raúl Alfonsín y José Sarney, en Foz de Iguazú, el 30 de noviembre de 1985, suscribiendo el acuerdo de integración de ambos países. Fue el primer paso para la creación posterior del Mercosur, con la firma del Tratado de Asunción el 26 de marzo de 1991. Este proceso dinámico invita a evaluar que las puertas que se abren con vocación de integración regional son mucho más atractivas que las que invitan a países en forma individual a ingresar en acuerdos de libre comercio con potencias económicas.
Los economistas Alejandro Robba, Agustín D’Attellis y Emiliano Colombo elaboraron un ilustrativo informe sobre los cambios que tendrá el Mercosur con el ingreso de Venezuela. El PBI en dólares del bloque se incrementa en 11 por ciento con la suma de Venezuela llevando el valor total del PBI-Mercosur desde los 2,96 hasta 3,28 billones de dólares. La población total del Mercosur ascendía a unas 245 millones de personas y ahora con Venezuela pasa a totalizar 275 millones de personas. Es decir que el país caribeño aporta un 12 por ciento más de personas, tres veces la población de Paraguay y Uruguay juntos. El volumen del comercio exterior del Mercosur en los últimos años viene creciendo a una tasa promedio del 20 por ciento anual, con exportaciones totales subiendo el 28 por ciento en 2011 respecto de 2010, y 232 por ciento en relación a 2003. Las importaciones por su parte ascendieron 23,6 por ciento en 2011 respecto del año anterior y 383 por ciento desde 2003. Venezuela, en tanto, ampliaría el tamaño de las exportaciones del Mercosur en un 20 por ciento (92.000 millones de dólares), por encima del aporte en términos de PBI (11 por ciento). La estructura de las exportaciones venezolanas está dominada casi en forma excluyente de petróleo, al absorber el 95 por ciento de las totales. Las importaciones de Venezuela se expandieron a una tasa del 20 por ciento en 2011 al representar 46.000 millones de dólares, representando el 12 por ciento de todas las importaciones del Mercosur.
“La oportunidad de comercio para los países se acrecienta notablemente, ya que Venezuela se ubica como el tercer mercado por tamaño de importancia en el Mercosur”, afirman Robba, D’Attellis y Colombo.
La relevancia de la suma de Venezuela sólo puede ser ignorada por los mismos que minimizaron el acuerdo inicial de integración Argentina-Brasil. Desde entonces, el Mercosur, con tensiones, diferencias y cooperación, ha adquirido un papel destacado en el nuevo mapa de la economía mundial. La incorporación de Venezuela tiene la misma importancia histórica de la Declaración de Foz de Iguazú, que dejó atrás las rivalidades para pasar a transitar un marco de confianza y colaboración entre las dos economías más grandes de América latina.
En un mundo donde las potencias económicas conviven con descalabros financieros, estancamiento, default sociolaboral, restricciones de derechos de trabajadores y jubilados, y pérdida de legitimidad política de gobiernos sometidos a instrumentar ajustes recesivos, la ampliación del Mercosur es un avance sustancial para enfrentar con mejores herramientas el nuevo escenario global.
La ortodoxia rechaza esa posibilidad no sólo porque están subordinados a los intereses de Estados Unidos que combaten a Hugo Chávez. Lo hace fundamentalmente por una cuestión conceptual que postula la integración pasiva a la economía mundial. Sostiene que las economías nacionales son segmentos del mercado mundial, el cual determina la asignación de los recursos, la distribución del ingreso y la posición de cada una de ellas en la división internacional del trabajo, en las corrientes financieras, en las cadenas transnacionales de valor y en la creación y gestión del progreso técnico. De allí deriva la propuesta de política económica basada en la apertura incondicional al mercado mundial, la especialización en la exportación de materias primas, la reducción del Estado a la mínima expresión y el abandono de toda pretensión de construir proyectos nacionales de desarrollo.
Las contribuciones de Raúl Prebisch desde la Cepal fueron esenciales en la construcción de una nueva visión de la problemática latinoamericana en la década del ’50 y ’60. Prebisch escribió en Capitalismo periférico, crisis y transformación que “si las perspectivas de los centros no son auspiciosas para el intercambio con la periferia, ¿por qué seguir desperdiciando el considerable potencial del comercio recíproco? ¿Es razonable seguir insistiendo en una liberalización del intercambio con los centros cuando apenas hemos logrado liberalizar tímidamente el intercambio entre países de la periferia?”.
El bloque regional tiene problemas y debilidades, tuvo conflictos y especulaciones, y los seguirá teniendo. Pese a esas restricciones, el Mercosur, es una herramienta poderosa de América latina para disputar en un mundo abierto, globalizado, dominado por bloques económicos regionales. Esto no significa que no haya desafíos complejos por delante. La incorporación de Venezuela alterará la actual dinámica de funcionamiento del Mercosur donde dos grandes (Argentina y Brasil) discuten con intensidad sus temas bilaterales de comercio, mientras los dos hermanos menores (Uruguay y Paraguay) son espectadores de esa contienda. Aparecerá ahora un tercero en discordia que no es tan grande pero tampoco tan pequeño, y que tiene un poder nada despreciable al contar con un recurso preciado y estratégico como el petróleo. Las negociaciones serán distintas. Si bien Argentina y Brasil seguirán teniendo un peso relevante en la estructura de poder en Latinoamérica, ya no será tan cerrada y pasará a ser necesariamente un poco más flexible y, por lo tanto, dará aún mayor vitalidad al más importante bloque de integración regional.